Las plumas de un ave se ven sometidas a un continuo desgaste causado por el viento, el sol, el agua, y diversos agentes externos que inciden sobre su plumaje.

Para evitar que este desgaste incida sobre su día a día (cortejos, caza, etc), las aves tienen una forma natural de mantenerse: la muda.

La muda de las aves es el cambio de las plumas viejas por otras nuevas, y en las aves de cetrería suele producirse una vez al año, aunque se trata de un proceso secuencial y lento, ya que de lo contrario perderían facultades en el vuelo y la caza.

La norma general es que la muda inicie en torno a febrero o abril, y suele tener una durabilidad de unos dos o tres meses, dependiendo de factores como las condiciones meteorológicas, el clima, la alimentación, etc.

Es aquí donde el cuidado del ave por parte del cetrero resulta clave. Durante la muda, el ave debe estar especialmente tranquila y alimentada en abundancia con carne de alto valor calórico y nutricional. Esto repercutirá directamente sobre la buena calidad del nuevo plumaje, ya se crecerá más rápido y de mejor calidad. Una señal clara de que el mantenimiento del ave en época de muda no ha sido el adecuado son las barras de stress en las plumas, que son las líneas de interrupción del crecimiento.

Cuando la pluma está “en sangre” (en crecimiento), es de vital importancia que no se rompan, pues causaría que el folículo de la pluma quede dañado para siempre, incluso después de esa muda. En los casos más graves, podría suceder que la pluma no vuelve a salir nunca más.

Para evitar que esto suceda y mantener el plumaje de tu ave en un estado óptimo, recuerda que puedes complementar la alimentación de tu ave con los suplementos alimenticios de nuestra tienda. Ir a la tienda.

 

Fuente: CEBALLOS, J. y JUSTRIBÓ, J.H. (eds.). 2011. Manual Básico y Ético de Cetrería. 73p. Avium, Madrid. www.avium.es.